NOTAS FILOSOFICAS

 
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NOTAS FILOSOFICAS
 
 
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GENESIS HISTORIOGRAFICO DE OCCIDENTE (1)
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Por Julio Henry Correa Sandoval
Ensayaremos algunos intentos por tratar de establecer los prolegómenos historiográficos que dieron origen a la autoconciencia cultural de Occidente, comenzando con la distinción primordial de mayor uso en la historiografía de la antigüedad clásica, a saber, la que existía entre Griegos y Bárbaros, que se puede encontrar, ya de manera inequívoca, en los poemas homéricos como por ejemplo en la leyenda de Troya: "Por consejo de Ulises, aprovechóse un día del deseo unánime de todos aquellos pretendientes para obligarlos a jurar que en caso de que hombre alguno, ya griego, ya bárbaro, llegase a raptar a Helena y a violar su lecho, sostendrían y defenderían a aquél de ellos que se hubiese casado con su hija".1  

Además Homero identifica claramente de manera principal al mundo bárbaro con el Asiático, al hacer decir por boca del favorito de Afrodita, Paris, el ámbito de su dominio refiriéndose a su patria Ilión (Troya) como la ciudad:"(...) que enarbola el cetro que manda al Asia entera"2 y refiriéndose al sentir griego:"(...) partieron cantando a rescatar en la persona de Helena a la Hélade cautiva en las costas de Asia"3 Debemos remarcar que en estos poemas, la distinción homérica de Heleno y Bárbaro no tenía una raíz particularmentemente racial: "El bravo Memnón, caudillo de los negros etíopes(...) el rey de Etiopía, inaccesible al temor, replicó enviando su lanza contra el brazo del hijo de Peleo(...)"4 Este mas bien era un elemento bastante accidental, sólo así se comprende que Homero rodeara de idénticas virtudes guerreras al rey de Etiopía y al arquetipo del guerrero griego que era Aquiles, rey de los Mirmidones. Tampoco era de carácter religioso, pues se podía ser asiático y descender al mismo tiempo de los dioses olímpicos, así como estar sujeto a sus caprichos y decisiones, como lo atestigua Paris: "Reina allí mi padre; se llama Príamo y desciende de Dárdano, hijo de Zeus y antepasado de los troyanos"5

La mentalidad helena pues, no regateaba asignarle las mismas cualidades tanto a Bárbaros como a Griegos, ya sea en la magnanimidad como en la crueldad, sin embargo, es claro que se sentían helenos por el origen común de la lengua que hablaban (presumiblemente un dialecto de origen indoeuropeo precursor del jónico de Homero)6, que unificaba a pueblos a veces muy diseminados geográficamente (piénsese por ejemplo en las colonias griegas del Asia menor como también de las numerosas islas que albergaban a polis importantes para la historia de la Grecia heroica, por ejemplo: Ítaca, la patria de Ulises). Es bien sabido, por lo demás, el origen onomatopéyico de la palabra bárbaro (sonido de pájaros).

Otro aspecto remarcable, es el liderazgo Micénico expresado en la elección de Agamenón como caudillo de la expedición a Troya7, que no se apoya en la fuerza de sus ejércitos sino más bien en el cumplimiento de un juramento de honor (Cf. supra nota 1 a éste capítulo). Un compromiso que sólo tiene valor en cuanto es suscrito por iguales, lo que lleva a pensar en un carácter casi consensual del liderazgo micénico sobre los demás pueblos de la Hélade, una especie de primo inter pares. Asimismo la Cosmovisión religiosa griega carecía del tribalismo que sacraliza de manera exclusiva la propia cultura y excluye a las demás, más bien el espíritu griego era de apertura y tolerancia a las formas religiosas y culturales diferentes que los pueblos que los circundaban poseían. Es importante notar que el gran Homero, era (según la mayor parte de especialistas, que defienden su existencia) de origen jónico (respaldado por el dato decisivo, de haber estado, tanto la Iliada y la Odisea, escritos en el dialecto jónico); el primer filósofo según la tradición occidental, Tales de Mileto, era también un jonio (aunque también existen fuentes antiguas que señalan su origen fenicio); se puede colegir así, que la primera luz de sabiduría de la Grecia Clásica tiene origen en las colonias jónicas del Asia menor.

Seguramente la razón principal, de esta eclosión y avance cultural de los Jonios se debe a la ubicación geográfica que le permite a toda la Jonia permanecer en contacto directo con las culturas asiáticas, ya que era una de las rutas obligadas para el tráfico comercial entre Oriente y Occidente, y como es de presumir a los negociantes les seguían las demás instituciones humanas que les son inherentes a toda comunidad, aún en su trashumancia. Así tenemos que cada grupo humano tenía sus propias costumbres y creencias religiosas, así como su particular visión del mundo. Que de todas maneras, tenían que despertar en los helenos mas civilizados (Jonios) lo que Platón y Aristóteles llamaron la qaumázein8 griega, que se traduce en la admirari latina y en nuestra admiración castellana, (que dicho sea de paso conservó parte del sentido originario griego, de sorpresa pero con un sentido positivo, ya que la contemplación de aquello que nos resulta admirable nos causa al mismo tiempo placer, y nos parece digno y necesario conocer, es decir a la contemplación pasiva sigue la acción de conocer). Cuando por ejemplo: la perspicacia jónica, cayó en la cuenta de la regularidad del desplazamiento celeste de lo que todos concebían y veneraban como dioses, es decir, los planetas, buscaron una explicación racional de tales acontecimientos, puesto que hasta los dioses parecían obedecer a las leyes o al mandato de unas fuerzas que podían ser comprendidas por la razón humana y ya no tan sólo por la superstición y la magia, de por ejemplo la sabiduría astrológica de los sabios babilónicos y egipcios. Es también necesario, recordar que un elemento tan fundamental para la historiografía occidental, en cuanto condición de posibilidad material del mismo, a saber el de la escritura griega y su fundamento: el alfabeto, fue adoptado de un pueblo bárbaro, el Fenicio (que a su vez la adaptó de la escritura egipcia silábica), hecho que siempre fue del conocimiento del pueblo griego, a juzgar por el testimonio que Heródoto nos brinda: "Ya que hice mención de los Fenicios venidos en compañía de Cadmo...añado que entre otras muchas artes que enseñaron a los Griegos...una fue la de leer y escribir, pues antes de su venida, a mi juicio, ni aún las figuras de las letras corrían entre los Griegos"9 y apunta claramente al pueblo Heleno que sufrió primero las benéficas consecuencias de semejante herramienta cultural, a saber, en las palabras de Heródoto: "Los jonios...eran comarcanos...con los Cadmeos, de cuyas letras, que habían aprendido de estos Fenicios...al usar de tales letras las llamaban letras fenicias, como introducidas en la Grecia por los Fenicios"10

Este testimonio de la tradición (recogida por Heródoto) se ve ahora, a la luz de los resultados de los más modernos métodos lingüísticos, corroborada plenamente, por la comparación de los nombres de los signos griegos más antiguos y los signos semíticos, notándose mayor semejanza con las fenicias. Así pues, un pueblo que para expresarse ha debido prestar a otro su sistema de escritura, no podía de ningún modo tener un temperamento tribalista con respecto a la naturaleza de su cultura; es más, este préstamo y adaptación al genio griego, sirvió de expresión de la obra literaria profana más influyente en el devenir histórico de Occidente, aseguró la permanencia en el tiempo de los valores que alimentaron el espíritu de toda una cultura. Heródoto también era de la opinión que la mayor parte de los dioses griegos tuvieron su origen en Egipto y otras culturas del medio oriente, ya que por ejemplo: a Zeus se le conocía en Egipto con el nombre de Amón, y a Hércules lo tenían por divino algunas ciudades fenicias cuya antigüedad era mayor a las polis griegas, y está fuera de discusión que Afrodita tenía ya una milenaria existencia cuando fue reconocida en el Olimpo griego, y que decir de Adonis, de Dionisos, y otros más. Centremos nuestra atención en estas conclusiones preliminares, la lengua fue el criterio con que los Helenos diferenciaron en una primera instancia su identidad nacional de la de los Bárbaros, no fueron entonces criterios de raza, ni religiosos, a no ser de manera accidental y secundaria, los griegos jamás hubieran hecho guerras entre sus polis por esos motivos. Ahora, si bien decimos que la lengua unificaba y daba identidad al pueblo Heleno, se sabe de la existencia de varios dialectos entre los más importantes cabe señalar: el jónico, el eólico, el ático (que es una derivación del jónico), y los dialectos agrupados bajo la denominación de dóricos. Entre todos ellos existieron relaciones de contigüidad y de sucesión temporal, y desplazamiento; en cuanto a importancia como signo de identidad global, grado al que accedió el dialecto ático, que corresponde a la etapa que conocemos como la Grecia Clásica s. V a IV a.C. Esta distinción estrictamente lingüística no tenía primariamente entre sus notas características, ninguna intencionalidad de establecer una diferencia de lo que podríamos denominar como de civilización, es decir, cuando un heleno decía bárbaro a un extranjero, no le estaba diciendo salvaje, es más, muchos de estos pueblos bárbaros eran en algunos aspectos mucho más avanzados que los helenos.

Nuestra tesis de la naturaleza lingüística del sentido de la unidad helena y su diferenciación de los demás pueblos mediterráneos y orientales, parece entrar en colisión con la afirmación de Tucídides, expuesta en su célebre "Historia de la Guerra del Peloponeso", cuando fundamenta su posición, de una ausencia de identidad que unifique a los helenos, de lo que ahora llamamos la época heroica; que bien podríamos identificar con el período de tiempo en que se incubó la épica homérica. Tucídides, precisamente apela al testimonio de la epopeya homérica, diciendo de ella que no utiliza términos que identifiquen a todos los pueblos que posteriormente se denominarían Helenos, y segundo que tampoco usa del término bárbaro por carecer de pertinencia en aquella época y circunstancia11.

Pese a lo anterior debemos remarcar los matices de nuestra posición, diciendo que la posible ausencia de uso, de un término que designara al universo de pueblos que participaron en el asedio y destrucción de Troya, no se sigue la ausencia de identidad de todo género, siendo nuestra posición la existencia de una identidad lingüística entre polis, bastante lejanas unas de otras en términos de los medios de comunicación existentes en dicha época, identidad que es la única razón que podría dar unidad a un accionar bélico de esa magnitud. Y para remachar nuestra afirmación, traemos el claro testimonio de Homero (a despecho de la afirmación de Tucídides) quien al describir a los principales caudillos aliados de Troya, enumera entre ellos a Nastes del pueblo Cario haciendo una referencia explícita a la naturaleza lingüística del término bárbaro12.

Es así que la definición de los pueblos histórica y culturalmente Helenos, por un término que los agrupara y diferenciara de los pueblos no helenos o Bárbaros, nunca tuvo en su origen otra razón que no sea el de la semejanza y unidad del "dulce hablar de los griegos", una razón estrictamente lingüística, no racial, ni religiosa, menos política. Aunque por supuesto, andando el tiempo, todos estos elementos fueron adquiriendo el sello distintivo del genio heleno. Piénsese por ejemplo, en la consolidación de la democracia en la Atenas de Pericles, que constituyó un elemento inédito en la conformación política de una comunidad humana, desde la agrupación sin jerarquías de las primeras hordas humanas cazadoras y recolectoras del paleolítico. Por supuesto que esta democracia debemos entenderla como ya advertimos líneas arriba.

La distinción entre bárbaro y heleno, parece nacer entre los últimos, simultáneamente con la conciencia de su unidad cultural, y del descubrimiento de su fragilidad frente a la agresión imperialista de Persia, la conciencia de la excelencia política de un régimen como el ateniense, de una democracia ciudadana, amenazada por un régimen absolutista y autocrático como el Persa, que al comienzo de las Guerras Médicas, envió emisarios a todas las polis griegas exigiendo el "agua y la tierra", como signo de sumisión a su real voluntad y soberanía.

Es así que de la distinción como comunidad lingüística helena de la era micénica diversa de los barbarófonos, pasamos a una situación bélica de defensa de la existencia de la pluralidad de formas de vida política del mundo helénico de las guerras médicas, con sus respectivas agrupaciones o federaciones de polis, las mayormente de tendencia democráticas alineadas con Atenas, y las de tendencia oligárquica y aristocrática bajo el manto de Esparta. Las fuerzas contendientes al interior del dinamismo del proceso político heleno, eran claramente, la democrática Atenas, y Esparta con su régimen oligárquico-militarista. Aquello que posibilita la unidad militar helena es la amenaza común exterior representada por el imperio Persa, pero única y exclusivamente mientras esta sea vigente, pues al finalizar las guerras médicas y consolidarse la Confederación de Delos (bajo la hegemonía ateniense) y la liga del Peloponeso (bajo la de Esparta), volvieron a actuar las fuerzas centrífugas que desencadenaron la Guerra del Peloponeso, con la funesta consecuencia de la derrota militar y política de Atenas. Y la consecuente hegemonía de los elementos más conservadores y retrógrados del sistema político espartano.

Debemos remarcar un aspecto poco acentuado de los proceso bélicos que absorbieron a la Hélade, hacía el exterior contra el imperio persa (lo que significó la unificación de la diversidad política y cultural de las ciudades-estados, en una sola expresión bélica y moral); y hacía el interior en la guerra del Peloponeso (en la que la diversidad trajo consigo la intolerancia política). Las posiciones ventajosas en las que las guerras médicas dejaron a Atenas, convertida en la mayor potencia naval de aquella época, y la fama de invencibilidad de los hoplitas espartanos, con sus radios de influencias propias: Esparta con su dominio continental, y Atenas con su imperio marítimo e insular. La pregunta pertinente es a la luz de semejanzas históricas evidentes, tanto la democrática Atenas como la oligárquica Esparta se comportaban en último término con sus asociados, mediante una relación asimétrica y jerárquica, que implicaba la sanción pecuniaria y a veces militar de las polis que no respetaran los acuerdos que muchas veces sólo respondían a los intereses de las metrópolis. En realidad eran acuerdos imperialistas, que quitaban relevancia al origen democrático o no de las polis hegemónicas, evidenciados por el descontento que provocaban a la larga en los asociados menores, expectantes a la menor muestra de debilidad de las capitales para levar anclas y entregarse al dominio político y militar de la otra parte.
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1. Mario Meunier. Leyendas Épicas de Grecia y Roma. Ed. Aguilar, Colección Crisol N0 26. 4a edición 1964. Trad. del Francés por J. Albiñana Mompo. Cap. I p. 23.

2. Meunier. Leyendas Épicas de Grecia y Roma. Cap. I p. 24.

3. Ob. cit. Cap. I p. 33.

4. Ob. cit. Cap. IX, pp. 137-138

5. Op. Cit. p. 24.

6. "Alegre por volver a ver, al cabo de tantos años de amarga soledad, la cara de un hombre y oír nuevamente la dulce habla de los griegos, no tardó Filóctetes...";Mario Meunier. Leyendas Épicas de Grecia y Roma. Cap. XI p. 166.

7. "...los príncipes de los griegos, después de haber designado a Agamenón, por deferencia a Menelao, su hermano, caudillo supremo de las huestes expedicionarias..." Ob. Cit. p. 27.

8. Aristóteles. Metafísica. Edit. Gredos S.A.. Biblioteca Hispánica de Filosofía, Edición Trilingüe (Griego, Latín y Castellano) Por Valentin García Y. Vol. I ,982b12. p. 14

9. Heródoto. Los Nueve Libros de la Historia. Edit. El Aleph. Libro V Terpsícore, LVIII. p. 34. Traducción de Bartolomé Pou.  

10. Ibidem p. 35.

11. Homero proporciona la prueba más concluyente:"...en ningún pasaje emplea esa denominación en sentido colectivo, ni llama así a ningún pueblo a excepción de Aquiles y sus guerreros... Es más, ni siquiera utiliza el término bárbaros, a mi entender porque todavía no era una realidad la distinción de griegos como denominación única para oponerla a aquéllos.". Historia de la guerra del Peloponeso, I, 3. Editorial Juventud S. A. Barcelona, 1975.

12. "Nastes estaba al frente de los Carios de bárbaro lenguaje". La Iliada. Canto II, 867, Trad. por Luís Segalá y Estalella. Ed. Losada S.A. Buenos Aires.1953
 
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La Hélade, Cuna de la Cultura Occidental
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HOMERO, el poeta ciego, cantor de la gesta originaria del pueblo Heleno
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Escenas de la lucha entre Helenos y Troyanos, plasmados en una ánfora griega
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Papiro conteniendo fragmento de la iliada
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Enlace a la traducción de la Iliada
Web cuyo contenido es muy aceptable en cuanto al texto traducido, pero en cuanto a la opinión de su autor sobre la ubicación de Troya, es harto discutible
HERÓDOTO, el padre de la historia, vista desde la perspectiva occidental.
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Historias de Heródoto. Traducción latina de Lorenzo Valla, 1450-1475. Biblioteca del Vaticano
Imagen prestada a The Library of Congress, Washington.
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Enlace a los nueve libros de la historia
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El orbe, tal como Heródoto lo concibió 450 a.C aprox.
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Cuadro comparativo entre las distintas variantes del alfabeto griego y sus precursoras fenicias y etruscas
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Origen del Alfabeto Griego
Detalles linguísticos sobre el origen y evolución del alfabeto griego
Tucídides, historiador de las guerras del Peloponeso. Expuso con un criterio casi moderno los acontecimientos históricos que significaron el eclipse de la hegemonía de Atenas.
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Enlace al texto de la" Guerra del peloponeso"
Traducción de una selección del texto y un buen análisis del mismo, suscribo la mayor parte de la opinión de su autor Alfonso Gómez-Lobo.
Pericles, "el Olímpico" cúspide y debacle de la política, internamente democrática y externamente imperialista de Atenas
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Mapa que nos permite visualizar el área de influencia de Atenas, con sus respectivos asociados.
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